lunes, 23 de septiembre de 2013

El Número de Dunbar


Este denominado numero de Dunbar es un numero que surge de la investigación de Dr. Dunbar sobre la capacidad del cerebro para mantener relaciones con otras personas, y este numero es el resultado de con cuanta personas nos podemos relacionar según nuestra capacidad social “cerebral”.

Este estudio es un paso hacia entender como la evolución nos ha llevado a poder entendernos con los demás y así crear estructuras sociales.

El señor Dunbar plantea que el cerebro ha evolucionado para permitirnos establecer las relaciones con los demás, mediante un ejemplo sobre como las especies que viven en grandes manadas y que sus relaciones son esporádicas y anónimas tienden a tener cerebros más pequeños, esto contrastado con las especies que tienden a tener relaciones con una sola pareja durante toda la vida quienes por la necesidad de gestionar la vida en pareja tienden a tener cerebros mayores.

Con esto se puede establecer que manejamos un nivel de relaciones sociales con un numero cercano a 150 personas, esto se relaciona directamente con el tamaño de nuestro cerebro, y junto con esto va de la mano nuestra forma de acercarnos a las demás personas,  debido a como somos y como actuamos en sociedad determinamos nuestras relaciones.

Estas relaciones van desde un leve saludo hasta una relación intima, demostrando que nuestro lenguaje va desde lo externo y lejano hasta lo mas próximo e intimo.

De esta manera podemos determinar que nuestros acercamientos hacia las demás personas son una mescla de lenguajes, debido a que usamos el lenguaje hablado para un alto porcentaje de nuestras relaciones, pero este lenguaje lo mesclamos junto con tacto para afianzar nuestras intenciones, y de esta manera esperamos que el otro o los otros a los que intentamos transmitir un mensaje interpreten de manera mas clara nuestras intenciones.

Esta manera de comunicarnos es muy importante para definir nuestras relaciones sociales debido a que actuamos de manera diferente cuando estamos con una pareja afectiva que cuando estamos con un grupo de personas allegadas, de esta manera transformamos nuestro uso del lenguaje de caricias y contacto directo a sonrisas y gestos para afirmar o negar intenciones , esto ayuda a crear vínculos entre personas que no conocemos.

Según el Dr Dunbar dadas estas condiciones de comunicación e interacción con los demás, el cerebro de las mujeres y el de los hombres ha evolucionado de manera distinta pero co-relacionada según los papeles que han desempeñado ambos sexos a través de la evolución.

Esta evolución nos lleva a basar nuestras búsquedas de pareja en señales corporales que entendemos como signos buenos y malos para nuestra futura relacione en pareja y así solemos afrontar nuestros actos hacia la sociedad tales como: la forma en que vestimos, la forma en que actuamos según el evento en el que estemos y la forma con la que intentamos conquistar a parejas o jefes para que nos escojan antes que a otros.

Esta capacidad de nuestro cerebro nos ha llevado a tejer relaciones sociales en extremo complejas, en las que por medio de nuestro reconocimiento aplicamos distinciones según rasgos como la altura o el color de pelo, esto demuestra que nuestro cerebro adapta nuestra historia junto con los cambios a traves de la evolución para que de esta manera podamos afrontar nuestra propia vida social.














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