Este denominado
numero de Dunbar es un numero que surge de la investigación de Dr. Dunbar sobre
la capacidad del cerebro para mantener relaciones con otras personas, y este
numero es el resultado de con cuanta personas nos podemos relacionar según
nuestra capacidad social “cerebral”.
Este estudio es
un paso hacia entender como la evolución nos ha llevado a poder entendernos con
los demás y así crear estructuras sociales.
El señor Dunbar
plantea que el cerebro ha evolucionado para permitirnos establecer las
relaciones con los demás, mediante un ejemplo sobre como las especies que viven
en grandes manadas y que sus relaciones son esporádicas y anónimas tienden a
tener cerebros más pequeños, esto contrastado con las especies que tienden a
tener relaciones con una sola pareja durante toda la vida quienes por la
necesidad de gestionar la vida en pareja tienden a tener cerebros mayores.
Con esto se
puede establecer que manejamos un nivel de relaciones sociales con un numero
cercano a 150 personas, esto se relaciona directamente con el tamaño de nuestro
cerebro, y junto con esto va de la mano nuestra forma de acercarnos a las demás
personas, debido a como somos y como
actuamos en sociedad determinamos nuestras relaciones.
Estas
relaciones van desde un leve saludo hasta una relación intima, demostrando que
nuestro lenguaje va desde lo externo y lejano hasta lo mas próximo e intimo.
De esta manera
podemos determinar que nuestros acercamientos hacia las demás personas son una
mescla de lenguajes, debido a que usamos el lenguaje hablado para un alto
porcentaje de nuestras relaciones, pero este lenguaje lo mesclamos junto con
tacto para afianzar nuestras intenciones, y de esta manera esperamos que el
otro o los otros a los que intentamos transmitir un mensaje interpreten de
manera mas clara nuestras intenciones.
Esta manera de
comunicarnos es muy importante para definir nuestras relaciones sociales debido
a que actuamos de manera diferente cuando estamos con una pareja afectiva que
cuando estamos con un grupo de personas allegadas, de esta manera transformamos
nuestro uso del lenguaje de caricias y contacto directo a sonrisas y gestos para
afirmar o negar intenciones , esto ayuda a crear vínculos entre personas que no
conocemos.
Según el Dr
Dunbar dadas estas condiciones de comunicación e interacción con los demás, el
cerebro de las mujeres y el de los hombres ha evolucionado de manera distinta
pero co-relacionada según los papeles que han desempeñado ambos sexos a través
de la evolución.
Esta evolución
nos lleva a basar nuestras búsquedas de pareja en señales corporales que entendemos
como signos buenos y malos para nuestra futura relacione en pareja y así
solemos afrontar nuestros actos hacia la sociedad tales como: la forma en que
vestimos, la forma en que actuamos según el evento en el que estemos y la forma
con la que intentamos conquistar a parejas o jefes para que nos escojan antes
que a otros.
Esta capacidad
de nuestro cerebro nos ha llevado a tejer relaciones sociales en extremo
complejas, en las que por medio de nuestro reconocimiento aplicamos
distinciones según rasgos como la altura o el color de pelo, esto demuestra que
nuestro cerebro adapta nuestra historia junto con los cambios a traves de la evolución
para que de esta manera podamos afrontar nuestra propia vida social.
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